viernes, 19 de abril de 2013

LA CASA NATAL DEL PADRE DE LA PATRIA CUBANA

 
 

Casa Natal de Céspedes (Al centro)

La casa donde naciera el Padre de la Patria se yergue majestuosa desafiando al tiempo como testigo fiel de los recuerdos del prócer y reveladora de otros acontecimientos históricos relacionados con Bayamo y la Patria.

En ella vio la luz el domingo 18 de abril de 1819 el patriota, hombre audaz y culto que el 10 de octubre de 1868 liberara a sus esclavos y junto a ellos iniciara las luchas por la independencia de Cuba. La vivienda perteneció a sus padres Jesús María de Céspedes y Francisca de Borjas y López del Castillo.

La lujosa residencia está ubicada en la calle Antonio Maceo que anteriormente llevó el nombre de Callejón de la Burruchaga y calle Mercaderes. Cuando el niño era muy pequeño la familia marchó a una finca y no regresó hasta años más tarde.

Después de la salida definitiva de los Céspedes el inmueble cambia frecuentemente de dueños quienes le hacen algunas transformaciones. Allí nace también el insigne periodista, orador y poeta Tristán de Jesús Medina Sánchez.

Al producirse el 12 de enero de 1869 la quema de Bayamo, la casa salió ilesa entre las llamas en medio de aquel inmortal gesto de los bayameses para no dejar caer la ciudad en manos de los invasores.

En los primeros años del pasado siglo XX la mansión fue utilizada algún tiempo como escuela de primera y segunda enseñanzas con la participación destacada de los profesores Luis Milanés, Santiago Palacio y Félix de la Torriente.

A pesar de haber sido cuna del Padre de la Patria el recinto no tuvo una placa de identificación histórica hasta el 1903 cuando por colecta pública el pueblo de Bayamo sitúa una tarja en su fachada.

Como reflejo de una época pretérita la casa vendida o hipotecada varias veces, llega al triunfo revolucionario de 1959 en progresivo deterioro, utilizada finalmente como oficina de correos y telégrafos. Algunas de sus partes con amenazas de derrumbe.

Con el triunfo del poder de obreros y campesinos pasa a propiedad estatal y en 1965 es sometida a una restauración capital, impulsada por Arturo Duque de Estrada, presidente de la Comisión de Monumentos en Oriente, y bajo la dirección especializada del profesor y arquitecto Francisco Prat Puig.

 UN RESCATE OPORTUNO

Para beneplácito de los cubanos la antigua morada de los Céspedes fue rescatada de la insensibilidad patriótica de tiempos pasados. Bellamente habilitada y con piezas patrimoniales del prócer y su familia, quedó inaugurada como casa museo el 30 de septiembre de 1968 y declarada Monumento Nacional 10 años después.

Sus valores históricos y arquitectónicos contribuyen a la formación integral de generaciones de compatriotas. Por sus salas han transitado mensualmente miles de visitantes nacionales y extranjeros, ávidos de conocimientos.

Desde el punto de vista constructivo la edificación no pertenece a un estilo específico de la arquitectura colonial cubana debido a los múltiples elementos integradores. Los especialistas consideran que predominan los tipos de arte mudéjar, cristiano y el árabe.

En la primera planta aparecen muros cuya construcción data del siglo XVIII, revestidos con cal y yeso, y pisos de losas hexagonales y rectangulares de barro. En la parte posterior posee una cocina con campana.

La segunda planta fue adicionada en 1833 por la familia Medina. Para acceder a ella existe una escalera de madera de dos ramas en la que pueden observarse pasamanos y barandas. Los expertos definen esa planta como la de mayor riqueza ornamental.

Visitar la casa - museo es entrar en la intimidad familiar del patriota. Un equipo de museólogas ofrece la información oportuna mediante una ágil organización didáctica experimentada a partir de la última restauración ejecutada en 1997.

En el primer nivel a través de cinco salones se exponen objetos personales de Carlos Manuel de Céspedes y de su esposa Ana de Quesada y Loinaz. Entre estos la espada ceremonial con hoja de acero y empuñadura de bronce, con su baina, enviada por cubanas residentes en Estados Unidos.

Pertenecieron a él también un rebenque de cuero, reloj de oro, billetera, tabaquera de plata, yugo, alfiler de corbata y su estuche, jirones de la bandera que lo acompañara en San Lorenzo, partida de bautismo y la pintura al óleo sobre tela que le hiciera el artista J. Devich.

La ambientación de la segunda planta se logra majestuosamente con un mobiliario utilizado en Cuba durante el siglo XIX compuesto por juegos de cuarto, comedor y sala; sillones, vajillas, jarrones, maceteros y lámparas de la época.

La casa donde naciera
Carlos Manuel de Céspedes permanece intacta, sobrevive a su tiempo para adentrarnos en la prominente existencia del padre de todos los cubanos. Ella permite percibir diáfanamente la grandeza de lo que constituyó para él entregarlo todo por la independencia de Cuba.(Pedro Mora)

No hay comentarios:

Publicar un comentario